Cuando hablamos de “custodia permanente”, normalmente nos referimos a que uno de los padres asume el cuidado personal principal del menor, mientras se define un régimen de visitas y obligaciones claras para ambos. No se trata de “ganar” un pleito: se trata de construir una solución estable, segura y sostenible para el niño o la niña.
Lo primero: el enfoque es el bienestar del menor
Las decisiones sobre custodia buscan proteger rutinas, estabilidad emocional, colegio, salud y entorno familiar. Por eso, más que promesas, lo que importa es ordenar el caso con evidencia y un plan.
¿Cómo suele iniciarse el proceso?
En muchos casos, se puede empezar por conciliación para acordar custodia, visitas, cuota de alimentos y comunicación. Si no hay acuerdo o hay situaciones delicadas (conflicto fuerte, riesgos, incumplimientos), el camino puede escalar a la autoridad competente.
¿Qué ayuda a fortalecer tu solicitud?
- Rutinas claras (estudio, salud, cuidados).
- Soportes: comunicaciones, acuerdos previos, incumplimientos (si existen).
- Un plan realista de visitas y corresponsabilidad.
- En casos sensibles, enfoque probatorio y medidas de protección.
¿Necesitas ordenar tu caso y definir la ruta más adecuada?
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